Colombie ...
 

" La historia y lo cotidiano "

Moi pour Toit en su cuna precolombina

Los Quimbayas y los Tolimas son dos pueblos indígenas que habitaban la región central de Colombia antes de la llegada de Cristóbal Colon. Representan la historia de los habitantes de Pereira, y por lo tanto, la historia de los niños de la Fundación.

Artesanos con gran talento, los Quimbayas eran brillantes orfebres y ceramistas. En sus esculturas, se encuentra a menudo una figura plana que representa un ser humano sentado, con cuerpo rectangular y cabeza desmesurada que inspiran sufrimiento y tristeza silenciosa. Algunas de estas figuras tienen las extremidades mutiladas; otras ilustran una madre con un niño en sus brazos.

Los Tolimas, otro gran pueblo de artesanos y maestros orfebres de Colombia prehispánica, utilizaban a menudo en sus pinturas un motivo simple y geométrico que representa un personaje con los brazos y los pies cuadrados, en forma de escalera, unido por sus extremidades a otras figuras idénticas, formando así una cadena infinita de seres humanos.

Sobrios pero expresivos, estos motivos indígenas recuerdan extrañamente el destino de los niños de Moi pour Toit: niños mutilados en su carne y en su memoria, viviendo de forma diferente a la de otros niños, pero niños a quienes nosotros, ciudadanos del mundo, podemos tender la mano en una cadena de solidaridad.

 

 

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Algunas cifras


Pobreza: 57% de la población, del cual 35% en la miseria.
Desempleo:
20.5% según cifras oficiales.
Salario mínimo legal:
260 francos suizos mensuales para el 65% de los trabajadores.
Número de homicidios en 10 años:
350.000.
Número de asesinatos políticos en 10 años:
30.000.
Porcentaje de condenaciones:
7%.
Secuestros:
3707 en el año 2000.
Personas desplazadas por la violencia:
2 millones desde 1985.
Superficie de los cultivos de coca:
125.000 hectáreas en el año 2000.

Colombia en blanco y negro

El blanco. La puerta de entrada de América del sur se beneficia de una riqueza étnica, cultural y natural única en el mundo. 40 millones de habitantes, negros, blancos, mestizos e indígenas, viven en una tierra 36 veces más grande que Suiza, entre los océanos Atlántico y Pacífico, entre desiertos, llanos orientales y selva amazónica, bajo la égida de tres cordilleras. Colombia posee la fauna y la flora mas rica del continente después de Brasil. Su suelo rebosa de materias primas, oro y esmeraldas. Es también la "democracia" más antigua del continente, la que vio crecer a Simón Bolívar y sus ideas de independencia.

El negro. No obstante, desde hace cuatro décadas, el país está afligido por los conflictos internos y por la violencia. 35.000 homicidios cada año alargan la lista macabra de los actos de barbarie perpetrados por los grupos armados ilícitos, los narcotraficantes y la delincuencia. El estado sólo controla el 60% del territorio nacional, guerrillas y paramilitares se matan mutuamente por el resto. El secuestro se ha convertido en el modo de financiamiento de sus actividades criminales. La hoja de coca ha empañado la reputación del país y ha facilitado la trivialización de la violencia. Corrupta e ineficiente, la política del Gobierno sólo puede constatar la tasa de extrema pobreza de la población y las desigualdades: 57% de los colombianos sufren de este mal funcionamiento, mientras que un puñado de poderosos se dividen todas las riquezas del país. "Nuestro problema, es la desmesura", comenta entre blanco y negro, el premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez.

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Pereira "portes ouvertes"

A 1200 metros sobre el nivel del mar, en los costados de la Cordillera central, se encuentra Pereira, la capital del departamento de Risaralda. La "ciudad sin puertas", como la llaman los colombianos por acogedora, disfruta de una temperatura agradable todo el año. Una ciudad en plena región cafetera, entre las tristemente famosas, Cali y Medellín. Pereira ha quintuplicado su población en los últimos 50 años sobrepasando actualmente 800.000 habitantes. Conocida por sus verdes colinas, por su café y sus plátanos, por el Bambuco -su música tradicional y romántica- Pereira desafortunadamente también es famosa por su violencia. 500 homicidios en promedio cada año; un centro de la ciudad peligroso en la noche; barrios populares y violentos; ricos y muy pobres que cohabitan en la indiferencia.

 

Pereira "portes ouvertes"


 


  Cifras que hablan  

2 millones de niños maltratados, 850.000 severamente.
2.5 millones de niños que trabajan en condiciones degradantes.
21.000 niños víctimas de abusos sexuales y 2.500 menores asesinados cada año.
Entre 15.000 y 30.000 niños callejeros.
6.000 niños combaten en grupos armados ilícitos.
25.000 menores se dedican a la prostitución.

La situación de los niños...

Son 17 millones, con menos de 18 años, que viven actualmente en este polvorín. 5.6 millones de estos niños sufren la pobreza material y muy a menudo educativa. 1.3 millones viven en la miseria. La familia en la cual ven el día no solamente esta siendo afectada por la pobreza, sino sujeta a la modificación de sus valores, a la inestabilidad de las parejas y al abandono del hogar por uno o por los dos padres. Su ausencia de responsabilidad es flagrante en el seno de esta unidad familiar con un bajo nivel educativo y cultural. El machismo destruye a menudo la poca estabilidad. En este contexto, los niños no escapan al maltrato, la violencia y a los abusos. Son utilizados para los trabajos más duros o más degradantes, en la indiferencia total.

Desde 1985, hay 1.1 millones más de niños desplazados por la violencia; 20% de ellos ha perdido su familia.

 

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"Los niños deben ser educados en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad y con plena conciencia que su deber es consagrar su energía y aptitudes al servicio de sus semejantes."
 Derechos del niño proclamados por la ONU.

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... y sus derechos abofeteados

No obstante los niños colombianos no están sin protección en los textos del menor. La declaración de los derechos del niño proclamada por la ONU y ratificada por Colombia, les ofrece un marco de protección amplio y nuevo. La constitución de 1991 les reconoce el derecho a la salud, al desarrollo y a la protección. El Código de menores ha concretizado notablemente estos derechos.

A pesar de ello, en la realidad el Gobierno sólo ofrece una escasa alternativa a los problemas de abandono y de violencia. Actualmente sólo 32.000 niños están siendo protegidos. 28.000 jóvenes colombianos viven en institución. Una situación de lejos insatisfactoria.

La Fundación Moi pour Toit vive cada día en este contexto y se apoya en esas bases jurídicas.

...et leurs droits bafoués

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