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Una mano para
mañana
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Desde la
historia de un nacimiento
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•
Hasta el
nacimiento de
una historia •
•
El proceso educativo
•
•
Las
etapas del niño en el hogar
•
•
La Finca •
•
Los
niños
de la Finca •
•
EL hogar de los
adolescentes •
•
El hogar de las adolescentes
•
• La colaboración
con el gobierno colombiano•
•
El reconocimiento
de la UNICEF
•
•
El niño y su familia
•
•
El apoyo a las familias
•
•
La fundación como miembro
de la comunidad
•
•
Los
niños constructores de paz
•
•
Un equipo
interdisciplinario
•
•
Desde
la nutricionista hasta los
recolectores de café
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•
La Fundación en Suiza
•
•
La filosofía de la Fundación
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•
¿Cómo ayudar a la Fundación?
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Desde la
historia de un nacimiento...
La Fundación "Moi pour Toit" nació en
1987 en Martigny (Suiza), gracias a Christian Michellod. Periodista
deportivo sensible a las causas sociales, se sintió profundamente
conmovido por la situación de los niños callejeros de Colombia durante
su estadía con el fin de adoptar un niño. A su regreso, reúne fuerzas y
medios para sostener programas dirigidos a la niñez de Pereira. El éxito
es regocijante. Los padrinos que participan son numerosos y famosos:
Barbara Hendricks, Pascal Couchepin, Henri Schwéry.
El 28 de febrero de 1991 la Fundación es reconocida por el Estado de
Valais.
En 1991, la Fundación adquiere la personería jurídica N° 2024 emanada de
la Gobernación de Risaralda. En adelante, vuela con sus propias alas y
de inmediato compra una casa donde encuentran refugio 12 jovencitas. En
1992, adquiere una finca cafetera en el sector de Combia. Cuatro años
después, inauguró allí un hogar mixto para cuarenta niños. En 1995, se
inaugura un hogar para jóvenes en el barrio Cuba. La entidad no para de
crecer con la ayuda de sus padrinos en Suiza y más tarde con la del
Gobierno colombiano. |
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...hasta el nacimiento de una historia
En
Colombia la Fundación acoge actualmente en sus tres hogares de Pereira a
70 niños entre 7 y 18 años y emplea una treintena de profesionales al
servicio de la infancia. En Suiza, La Fundación dispone de una tienda y
una oficina en su sede social de Martigny con el fin de de recolectar
fondos y administrar la entidad.
Moi
pour Toit brinda protección y atención integral al niño y al adolescente
en situación de abandono, peligro físico, emocional o social en el seno
de su familia. Atiende tanto a "niños callejeros" que huyeron del núcleo
familiar y sobreviven en la calle como a niños que viven con su familia
pero que son víctimas de maltrato. Al mismo tiempo la Fundación intenta
promover la participación de la comunidad a la solución de problemas de
la infancia.
Durante sus 10 años de
existencia como institución independiente, Moi pour Toit ha acogido y
ayudado a más de 550 niños de Pereira a encontrar serenidad y dignidad.
"Creo que la primera calidad de las
cosas es la existencia y que las demás son secundarias. Existimos con
nuestros defectos y dificultades, porque, finalmente, mas vale ser que
no ser."
Simon Bolivar |
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El proceso educativo...
En la
Fundación, la educación no deja nada al asar. El niño es avaluado en
cuanto llega a la institución, con el fin de conocer su situación y sus
necesidades. Este período dura un mes y busca reconstituir el pasado del
niño: Su historia personal, su historia clínica, psicológica y escolar.
En
la segunda etapa, la de permanencia, el niño sigue todo el proceso
educativo: asiste a la escuela, participa en diversas actividades y
cumple con sus deberes en el hogar. Se le asigna un profesor como tutor.
Paralelamente, se realizan contactos con su familia para estudiar las
posibilidades de un eventual reintegro. A menudo, la simple búsqueda del
origen del niño y de su fecha de nacimiento pueden ser un verdadero
rompe cabezas. Este período puede durar algunos meses o extenderse hasta
10 años, según las posibilidades de reintegración del niño al seno de la
familia e igualmente, según su deseo de continuar el proceso en la
institución. Moi pour Toit es un hogar de “puertas abiertas”: el niño no
está obligado a quedarse en la institución.
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... y las etapas del niño en el hogar
La
última etapa del niño que no se puede reintegrar a su familia, es la de
la preparación para su salida o su integración a la sociedad. Se acentúa
en su formación profesional y en la búsqueda de su autonomía. Allí
desarrolla su capacidad de independencia en relación con su dinero y a
la adquisición de sus necesidades básicas. A más tardar a los 18 años
debe ser capaz de volar con sus propias alas.
Las
diferentes etapas pretenden garantizar al niño el derecho a un
desarrollo sereno y a una nueva dignidad que le permitan llegar a ser un
adulto responsable e independiente afectiva, moral y materialmente.
La
Fundación se obliga a superar la concepción asistencialista del joven
como objeto de compasión o represión, tratándolo como un ser sano y
autónomo, con derechos y obligaciones. |
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La Finca
Situada a diez kilómetros del
centro de Pereira, en el sector llamado "Crucero de Combia", la
finca es el hogar mixto de la Fundación que alberga 40 niños de 7 a 14
años. También funciona como centro de recepción y sede de Moi pour
Toit en Colombia. Inaugurada en 1995 y construida por manos suizo
colombianas, la finca tiene una extensión de 32000 metros cuadrados,
de los cuales 4000 metros están construidos, fruto de una mezcla muy
tropical de cemento y "Guadua", una especie de bambú flexible
pero resistente.
Equipada con agua y electricidad, dispone de un módulo de
habitaciones para los muchachos y otro para las muchachas, un comedor
grande con cocina, alacena, sanitarios y lavadoras. Un módulo para
las oficinas y un anexo para la familia del mayordomo. Los niños disponen
para sus actividades de un terreno de fútbol y de baloncesto, de una
biblioteca, una ludoteca, un salón de televisión, una piscina, una zona
con columpios y un kiosco construido completamente en guadua. Además
cuenta con una enfermería
y un consultorio psicológico que permite un seguimiento medico mas
estricto. Adicionalmente cuenta con tres talleres que tienen el equipo
necesario para la construcción, las reparaciones y ciertas actividades de
aprendizaje.
Además del café, el terreno produce "plátanos" -
una especie de banano tropical - y algunas frutas (mangos, guanábanas,
bananos y guayabas) consumidas por los tres hogares de la fundación.
Los
28.000 metros cuadrados de tierra producen cada año cinco toneladas de
café. |
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Los niños de la finca
Frecuentemente el niño que llega a la finca está
desorientado, porque ha quitado su familia o porque viene de la calle o de
otra institución. Para acompañarlo se le asigna inmediatamente un tutor
que sigue su evolución y comparte más de cerca sus preocupaciones. Se le entregan vestidos, artículos de aseo personal, material para estudiar y
medicamentos.
Los
niños se levantan desde temprano para limpiar el hogar
e ir a la escuela.
Por
la tarde, los educadores organizan diferentes talleres y
actividades
con el
fin
de estimular y desarrollar sus capacidades físicas, artísticas e
intelectuales:
literatura, teatro, ética,
deporte y dibujo. También hay un taller de producción en el cual elaboran collares, tejidos o tarjetas
que se venden generalmente en ferias o que envían a Suiza.
Cada
día se reservan
espacios para
el encuentro y el dialogo. Los niños también eligen los representantes
que colaboran con la organización del hogar. Los fines de semana, los niños pasean y algunos
visitan un miembro de su familia.
Lejos de la agitación
del centro de la ciudad y de la inseguridad de su familia, los niños
encuentran en la finca, calma, educación y ternura.
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El hogar de los adolescentes
En Pereira, la fundación dispone de una casa de dos pisos
alquilada para 12 "muchachos" de 14 a 18 años. El hogar prepara los jóvenes para su
salida de la institución cuando tengan la mayoría de edad. Los jóvenes asumen todas las tareas con el apoyo
de un educador. Se benefician de un apoyo psicológico y de una
trabajadora social.
La
Fundación ofrece a estos jóvenes la posibilidad de estudiar y de
aprender un oficio. En la tarde frecuentan un liceo, mientras que en el
día algunos aprenden el oficio de panaderos, mecánicos o vendedores y
otros trabajan o se perfeccionan en algunas ramas como la informática.
Existen diferentes talleres de expresión artística o de desarrollo moral
para conducirlos a la autonomía necesaria para sobrevivir lejos del
peligro de las calles, en una sociedad que tiene una tasa de desempleo
alarmante.
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...y el de las adolescentes
Las muchachas también tienen su casa en el centro de la
ciudad. La fundación puede acoger 14 jovencitas de 14 a 18 años. Como
los muchachos, allí aprenden a responsabilizarse y a volverse adultos.
La Fundación les permite capacitarse y dejar el hogar con la
independencia deseada. Antiguas jóvenes de Moi pour Toit trabajan
actualmente como vendedoras, modistas o secretarias en empresas de la
región, otras se casaron y tienen hijos.
Sin embargo, aunque el egreso se realiza a los 18 años, la
Fundación es una posibilidad de apoyo para ellas en caso
de emergencia, como sucedería en una familia.
Moi pour Toit permite a las jóvenes adquirir una
formación y dejar el hogar con la independencia deseada.
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La colaboración con el gobierno colombiano
Desde 1994, la Fundación recibe una licencia de
funcionamiento del Ministerio de salud a través del Instituto de
Bienestar Familiar (ICBF). La presentación de un proyecto de protección
a los adolescentes en situación de riesgo le abrió las puertas de esta
institución que desde entonces financia cada mes una parte del
presupuesto de Moi pour Toit (25%).
De esta forma, no sólo se refuerza financieramente la
existencia de la Fundación en Colombia, sino que también es justificada
y comprendida por los políticos y la población.
Existe también un contacto directo con las defensoras de
Bienestar que se encargan del seguimiento de los procesos de los niños en
protección. Este trabajo conjunto se realiza bajo un espíritu de
convivencia y comunicación. |
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Los derechos de los niños |
El reconocimiento de la
UNICEF
Preocupada por integrarse al entorno social y por alcanzar altos
criterios de calidad en materia de atención a la niñez desfavorecida, la
Fundación Moi pour Toit participa desde 1995 en un proyecto piloto a
nivel nacional de “auto-evaluación, fortalecimiento y creación de
estándares de calidad para instituciones de protección a la infancia”.
Este proyecto es financiado por la UNICEF y entidades de carácter
nacional.
Después de tres años de evaluación, la UNICEF reconoció los fundamentos
de Moi pour Toit y acreditó sus programas. Esta reflexión ha permitido
el mejoramiento y la profesionalización de todas las acciones en favor
de la niñez.
En 1999, Moi pour Toit obtiene el reconocimiento oficial de la UNICEF
por la calidad de sus programas.
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El niño y su familia
La familia es la estructura esencial para el desarrollo
normal de un niño. Un niño sacado con o sin su voluntad de un ambiente
malsano, debe conocer su historia y, si es posible,
conservar los vínculos
con su familia, ya que si la situación lo permite, después de un
trabajo familiar e individual podrá reintegrarse.
El trabajo de la Fundación no se limita a proteger y a
desarrollar las capacidades del niño. Su
finalidad también es contactar a las familias, conocerlas e iniciar, en
los casos en los que es posible, todas las acciones que puedan conducir a mejorar
las condiciones de vida y las relaciones entre sus miembros, para que sea
ésta la que pueda posteriormente garantizar al niño su protección y
desarrollo.
La mayoría de los niños que pasan por Moi pour Toit son
reintegrados después de un tiempo a su familia, ya sea que esté conformada
por padres, abuelos u otros familiares y después de finalizar
satisfactoriamente el proceso señalado anteriormente.
El
trabajo con las familias es esencial para la Fundación. |
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El apoyo a las familias
En apoyo a la idea de una cultura de la infancia en las
familias, Moi pour Toit organiza cada mes una escuela de padres, en una
atmósfera de convivencia y aprendizaje, abordando temas fundamentales para
el desarrollo y la comunicación en los hogares.
Además la institución presta asesoría a las familias para
que puedan acceder a la salud. De este modo, la Fundación mantiene una
comunicación eficaz con la comunidad, lo que la lleva a ser reconocida por
las familias como una entidad defensora de los derechos de los niños y una
oportunidad de superación para muchos. |
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La Fundación como miembro de la comunidad
La Fundación siempre ha querido integrarse a su medio de
trabajo por medio de diferentes proyectos llevados a cabo con las
Universidades de la ciudad, el Hospital Universitario, la Secretaría de
Educación, El Instituto Municipal de la Cultura y Deportes y La liga
contra el SIDA, colaborando así al enriquecimiento de la cultura social
regional y al desarrollo de sus programas y talleres.
Junto con otras
instituciones sociales de Pereira ha constituido y coordinado la Red de
protección a la Infancia para construir un frente común fuerte para
representar la juventud. Después del temblor de tierra de 1999, que marcó
tristemente la región, participa a la administración y repartición en
los barrios del dinero enviado para la reconstrucción.
La
fundación ha sido autorizada por Bienestar Familiar para ofrecer su apoyo
a otras instituciones en materia de promoción y garantía de los derechos
del niño.
Desde
diciembre de 2000, la Fundación ha sido reconocida como establecimiento del
Servicio Civil Suizo. Este título abre la puerta a las personas que deseen
prestar su Servicio Civil en Colombia al servicio de la comunidad. Para
Moi pour Toit, esto significa un aporte bienvenido de especialistas de la
infancia.
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Los niños constructores de paz
En ninguna parte del mundo se habla tanto de la paz como en
Colombia. Paz esperada en los conflictos entre las Fuerzas Armadas y la
guerrilla, pero también en las familias y en las relaciones humanas entre
los jóvenes de color o que tienen opiniones diferentes.
La Fundación promueve el diálogo y la convivencia pacífica.
Por eso apoya la participación de algunos niños de la institución en un
programa de paz a nivel municipal y nacional en el cual tienen opinión y
responsabilidades.
Allí aprenden a resolver conflictos y mejoran sus niveles
de comunicación para compartir después su
experiencia con los otros niños
del hogar y emprender acciones concretas en este sentido.
De este modo los niños participan también en la
construcción de tiempos mejores para el país. |
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Un equipo
interdisciplinario
La Fundación tiene como premisa, ofrecer un apoyo
profesional a los niños. Entendiendo que la educación es el elemento
fundamental de los procesos, Moi pour Toit apoya la capacitación interna y
ofrece posibilidades de actualización a su equipo de trabajo.
Del mismo modo la Fundación instituye y promueve un clima
de comunicación y cooperación constante que permite a su equipo
interactuar y aprovechar las diferentes formaciones de las personas que lo
conforman.
Desde 1992, más de 20
voluntarios suizos han vivido la experiencia colombiana y han llevado en
sus maletas, para siempre, las sonrisas y el calor de los niños de la
Fundación.
Moi
pour Toit acerca de esta manera las culturas. Una Fundación contra las
diferencias y la indiferencia. |
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Desde la nutricionista hasta los recolectores de café
En la actualidad, la Fundación emplea alrededor de 30
personas en sus tres hogares de Pereira. Sólo la dirección es suiza, el resto del personal es colombiano.
En la parte pedagógica cuenta con una decena de
educadores, dos psicólogos y el
personal encargado de la coordinación y el trabajo social. Además cuenta
con una nutricionista que se encarga del control de la alimentación.
El personal de oficina (contable, secretarias, mensajero) y
las empleadas completan este círculo, sin olvidar los agricultores que se
encargan del cultivo de café.
Frecuentemente, la Fundación contrata personas externas
para efectuar materias especializadas con el
objeto de perfeccionar el nivel escolar y cultural de los niños y los
jóvenes, debido al retraso cultural d los niños y al bajo nivel de
algunas escuelas en Colombia.
Sin embargo, es claro que la labor pedagógica les concierne
a todos desde el educador hasta la nutricionista, el recolector de café o
el conductor, cada uno de ellos viene a representar un modelo de conducta
para el niño.
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La Fundación en Suiza
La fundación tiene su sede en Suiza. Allí dispone de una casa con un almacén y
oficinas. Desde allí Christian Michellod, su fundador, con el apoyo de su
familia, dirige todas las acciones de sensibilización y se encarga de la
representación y difusión de las
ideas de Moi pour Toit en Suiza. Estas acciones las
lleva a cabo acompañado de su familia y de forma gratuita como
voluntario.
La Fundación también participa en eventos o ferias en
Suiza, en los que vende algunos productos colombianos como café, música,
artesanía y vestidos. También vende los trabajos elaborados por los niños
durante los talleres como pesebres, collares y manillas,
tejidos o tarjetas, presentando así una visión del carisma y la
creatividad de los Colombianos y contribuyendo al mismo tiempo a la
difusión de nuestra cultura.
La fundación también
agradece a todas las personas que le ayudan porque sin ellos esta idea
solo seria polvo. |
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La filosofía de la Fundación
Ayudar no es sólo dar... Considerar la población de
Pereira y otras poblaciones de Sudamérica como beneficiarias pasivas de
una idea aportada del Norte es
una visión limitada que no contribuye al desarrollo de las personas. Por
esta razón la Fundación pretende ir más allá de la ayuda económica de
Suiza hacia Colombia y busca
trabajar en asocio con el Estado y la comunidad colombiana, para garantizar
que las acciones proyectadas tengan un mayor alcance y compromiso de las
partes.
Para eso forma el personal local y le transfiere
responsabilidades, además capacita a sus jóvenes para que en un futuro contribuyan con su
trabajo al desarrollo de la región.
Ayudar no es asistir. |
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¿Cómo ayudar a la Fundación?
La Fundación existe actualmente gracias a sus padrinos en Suiza y –
en una pequeña medida – a sus padrinos colombianos.
El principio de Moi pour Toit en materia financiera es
siempre el apoyo directo a los niños, sin intermediarios e
independientemente de la grandes ONG del país. Un apoyo de mano a mano.
Así un franco o peso donado es un franco o peso utilizado directamente por los niños de
Pereira.
El Club de los Mil representa para usted una posibilidad
fiel de entregar mensualmente, por algún tiempo y con garantía de
seguimiento, un aporte sencillo, pero esencial para el sostenimiento de la
Fundación.
Además, aparte de los planes de ayudas financieras, la
Fundación también busca siempre otras formas de apoyo por parte de
los
padrinos, empresas o entidades públicas colombianas. Las necesidades en
materia de educación o a nivel laboral de los jóvenes son grandes y su
cubrimiento es vital para el desarrollo de los procesos de atención y
egreso. Por
lo
tanto, las proposiciones de personas interesadas en ayudar a
la Fundación en este sentido son siempre bienvenidas.
Club
de los 1000
Usted también puede extender su mano... para que un niño o
un joven pueda soñar con un futuro diferente.
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