Reportaje...
 

" Un regalo para los niños "

Moi pour toit acaba de inaugurar su centro educativo "Liceo Michellod" en Pereira (Colombia) cuyo objetivo es brindar una educación especializada teniendo en cuenta las dificultades y sufrimientos de cada alumno.

La cinta fue cortada por Christian Michellod el jueves pasado en el centro Moi pour toit. Este ha sido el regalo de Navidad ofrecido este año a los niños del hogar situado en Pereira (Colombia). Este magnífico centro educativo, formado por tres bloques en madera, cuenta con 6 salones. Inaugurado la semana pasada por el presidente de la fundación, el "Liceo Christian Michellod", permitirá, a partir de febrero del 2004, a noventa niños entre los 6 y 11 años (cuarenta de la fundación y 50 de la comunidad de Combia) asistir a las clases especialmente adaptadas a su nivel, su ritmo de trabajo y sus dificultades. "la mayoría de estos niños han sufrido de malnutrición", explica la directora de la escuela Blanca Nelly Pinzón López, quien ha trabajado durante 30 años en diferentes escuelas privadas del país, como profesora o directora. "Ellos han vivido un crecimiento físico diferente y por lo tanto necesitan uChristian Michellod, entouré par les enfants, coupe le ruban symbolique marquant l’inauguration du foyer colombien qui porte son nom. na educación especializada y personalizada." En los establecimientos públicos, los grupos son a menudo demasiado numerosos. "Algunos tienen hasta cuarenta alumnos. En este caso es imposible ocuparse individualmente de cada uno de ellos. Nuestros seis grupos estarán formados por quince alumnos, así los profesores podrán brindar una atención particular a cada niño" Además, el método pedagógico aplicado en el centro "Moi pour toit" será marcado con el sello de la novedad, con respecto a los métodos tradicionales de la educación nacional colombiana. "Contrariamente a lo que sucede en la educación pública, cada profesor está especializado en su rama. Además, aplicaremos la pedagogía activa, en la cual el niño trabaja a su ritmo, a través de juegos y talleres. Tendrá una educación más práctica, por lo tanto menos teórica, teniendo por objetivo final que el niño adquiera unas bases sólidas para la educación nacional."

Mortalidad académica

Golpeados por historias que dan ganas de llorar, que van desde la pérdida de uno o ambos padres asesinados, hasta el intento de envenenamiento, pasando por el maltrato e incluso la violación, estos niños privados de amor y ternura entran a la escuela con una verdadera dificultad, algunas veces insuperable. "La mortalidad académica es enorme. Todos los niños de la fundación repitieron el año pasado y la mayoría tienen ya dos años de retraso. Por lo tanto estoy seguro que no son alumnos incapaces. Simplemente, no recibieron la educación apropiada a sus problemas. Nuestra tarea, es reducir estas desigualdades y permitirles recuperar el retraso." Además de las ramas esenciales e inconturnables, los alumnos, en su mayoría provenientes del campo, asistirán a cursos de agronomía. "Aprenderán a trabajar la tierra, a sembrar legumbres, criar animales, como pequeños terneros, cerdos y gallinas." Moi pour toit, es a partir de ahora una escuela para ellos. Estos niños maltratados por la vida merecen una atención especial indispensable para su reinserción escolar y social.

Kenny Giovanola

Un sector descuidado

Casi la mitad de la población colombiana no podrá leer estas pocas líneas aunque estén escritas en español. "Cuarenta por ciento de los Colombianos son analfabetas" constata la directora Blanca Nelly Pinzón López. "Este mismo porcentaje existe en los niños." Otra cifra que produce escalofrío es que veinte por ciento de los niños no asisten a la escuela. "La deserción escolar es grande ya que la escuela pública no ofrece el apoyo necesario y no se adapta a las dificultades de cada niño, algunos jóvenes se desmotivan y no vuelven más. La escolarización en Colombia es gratuita, pero muchas familias no tienen el dinero para pagar el material escolar y los uniformes." El problema, en gran parte, debido a un gobierno corrupto, que no pone a disposición el personal y los medios suficientes. "No obstante, una parte de los impuestos está prevista para los programas educativos, pero este dinero no es utilizado para esto." Resultado: Los profesores reciben sueldos miserables. "El salario de un profesor de escuela primaria varía entre 250 y 350 francos suizos. Los salarios no han aumentado desde hace dos años. Esta profesión no ofrece ninguna posibilidad de capacitación y los profesores se estancan y pierden su motivación."


 

 

 

 

La bandera suiza se izó durante la ceremonia del centro educativo

Víctor sonríe. Mira hacia delante como si se viera más lejos más tarde. "En cuatro meses aquí, he aprendido más que durante 11 años en otra parte. Lógicamente, hay que querer salir adelante. En el día, asistimos a talleres de capacitación, y por la noche vamos al colegio desde las 18:30 hasta las 22:10. El tiempo es oro y no se puede recuperar nunca" Esta verdad sale de la boca de un niño de la calle… designado y honorado como el más voluntario para ayudar a la construcción de la escuela.

MiC

"El tiempo es oro"

Víctor tiene 16 años, una pinta de ex-hippie, un corte con el estilo Carlos Vives, famoso cantante colombiano. 16 años, pero ya once en instituciones. "No tengo ninguna familia, fui abandonado cuando tenía 5 años. Desde entonces, paso de un hogar a otro. También estuve en internados. Pedí si podía venir a Moi pour toit. Es difícil porque los puestos son muy escasos. Aquí estoy desde hace cuatro meses y por fin empiezo a imaginar un proyecto de vida. Quiero estudiar ecología."

 


" Un poco más para un mayor bienestar "

Una pieza del rompecabezas.

Heureux les nouveaux pensionnaires !Tres hogares, talleres de capacitación profesional y ahora su propia escuela, la fundación Moi pour toit avanza para brindar bienestar a sus setenta niños entre los 7 y 18 años.
En doce años de existencia, esta gran familia ha acogido cerca de 700 niños. Siempre con la misma filosofía: Un trabajo con calidad y la continúa búsqueda de los vínculos familiares cuando se pueden establecer.
La construcción de un centro educativo encaja precisamente en este objetivo cualitativo. Maria Elvira Garavito, directora y representante de la fundación, explica porqué:
"Nuestros niños sufren todos traumatismos debidos al maltrato, la violencia y la falta de afección. A menudo desescolarizados, existe una  grieta entre su edad y su nivel escolar. Por esta razón requieren una atención especial y un aprendizaje individualizado para poder recuperar el retraso. La escuela pública no puede ofrecerles este servicio vital. Nuestros profesores conocerán la historia de cada niño para poder aportarles igualmente una terapia sicológica. Con esta escuela, Moi pour toit aumenta aún más la calidad de su programa educativo."
En los ojos de Maria Elvira brilla la misma  mirada que ilumina la cara de los niños.
Esta escuela es un regalo de Navidad para la fundación, y para una treintena de niños de esta región cafetera.
"No queremos que Moi pour toit se convierta en un gueto. Abrimos nuestras puertas a los niños más desfavorecidos de la región que no podían ir a la escuela por falta de recursos. Este centro educativo construido al interior de la fundación aporta una mayor seguridad a nuestros niños y es una ficha adicional al rompecabezas que forma la fundación." A la pregunta sobre lo que aún falta, Maria Elvira sueña con un centro de urgencias en el centro de Pereira para acoger los niños de la calle, y con micro-empresas en la cuales trabajarían los padres de las familias que viven en la miseria. "Muchos padres serían capaces de criar sus niños si tuvieran los recursos económicos."
Lo vemos: La fundación Moi pour toit mira hacia el futuro. Su integración a la comunidad rural de la región de Pereira es un ejemplo de solidaridad.

Christian Michellod

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